martes, 12 de noviembre de 2013

EL TESORILLO DE LA ALGAIDA DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA


El Tesorillo de la Algaida es un yacimiento arqueológico situado en el Pinar de la Algaida  de Sanlúcar de Barrameda,  a orillas del antiguo lago Ligustino, actualmente colmatado, que en origen estaba en el extremo de una alargada península.
 Las excavaciones realizadas en los años 80 del siglo XX, sacaron a la luz las ruinas de un antiguo santuario dedicado a Astarté o Venus, deidad femenina asociada con el lucero; templo que podría identificarse con el lugar que Estrabón llamó Luciferi Fanum en su Geografía.

 El yacimiento parece haber estado en uso desde fines del siglo VI o principios del siglo V hasta el siglo I a. C. Tiene cinco niveles, existiendo en el nivel IV un santuario portuario prerromano, al que acudían los navegantes, comerciantes y viajeros para invocar la protección de una diosa astral, como indica el hallazgo de monedas de Cástulo, Obulco, Córduba, Itálica, Gadir, Carteia, Málaka, Lixus, Cartago, Kese, Ampurias y Massalia, así como de discos de plata sin acuñar.


Se trata de un espacio a cielo abierto o témenos de 20 por 25 metros, con un betilo o piedra sagrada en el centro, una construcción principal de mampostería de planta cuadrangular, un pozo lustral (para los sacrificios) con una columna con capitel dórico y algunos edificios de servicio anejos construidos de tapial  ( los griegos los denominaban "tesoros" que pertenecían a distintos pueblos o corporaciones que prestaban especial devoción al lugar. Mantenían una casa permanente para depósito de ofrendas y objetos litúrgicos).  
Tanto en el espacio abierto como en el interior de las habitaciones se halló numeroso material votivo, la mayoría de los siglos IV y III a. C, aunque también algunas piezas del siglo VII a. C.








También se hallaron fíbulas (o hebillas) hispánicas, griegas y etruscas, relacionadas con la ofrenda  a la divinidad, pendientes, anillos, collares, placas metálicas oculadas, cerámica diversa, fragmentos de ánforas, lamparillas de aceite, ungüentarios, pebeteros en forma de cabeza femenina, figurillas de bronce etruscas de la segunda mitad del siglo VI o del siglo V, cenizas, huesos de animales, malacofauna... Parte de ese material puede contemplarse en una vitrina del Museo de Cádiz.


Placas de plata oculadas

La Algaida fue un lugar de culto cosmopolita, donde confluyeron navegantes de diversas procedencias que frecuentaban las aguas atlánticas entre los siglos VI y III a.C.
 





                                                            Figurillas de bronce etruscas

El hallazgo más conocido es el de una figurita de bronce,atribuida a un artesano etrusco o suritálico del siglo V a.C. No se trata de una pieza suelta, sino del asidero de la tapa de una caja . La figura correspondía a un joven recostado y mano extendida en actitud oferente,calzado con una bota de punta levantada, y que en el hombro tenía un pivote donde encajaba un brazalete


                                 Quemaperfumes en forma de cabeza humana


                                                 Plato fenicio para pescado


 Terracota de 21 centímetros que representa la figura de una mujer joven, de pie que lleva en sus brazos a un niño.

Sobre ella Ramón Corzo Sánchez, en su libro "El santuario de La Algaida" escribe: "Entre las terracotas predomina una figura femenina con un niño en brazos, que puede representar a la diosa de la Luz, como protectora de la gestación, el alumbramiento y la crianza, o ser ella misma una imagen convencional de las devotas que solicitaran protección para los momentos cruciales de su vida"


                                                 El yacimiento en la actualidad



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