domingo, 27 de febrero de 2011

SCILLA MONOPHYLLOS

Hierba dotada de una sola hoja lanceolada, que a modo de abrazo envaina un único tallo floral de unos 20 cm, que sostiene en su extremo una inflorescencia abierta de pequeñas flores de color azul vivo. . 
 Es parecida a Scilla messeniaca, pero en este caso con una sola hoja por cada bulbo
 Es una especie endémica en el sur de la Península Ibérica. La he fotografiado en las cercanías de Jimena de la Frontera (Cádiz), en el Parque Natural de los Alcornocales.
  Flores azul brillante, de 7-9 mm. con bráctea azuladas.
Florece en invierno y primavera.

jueves, 24 de febrero de 2011

RUTA ARQUEO-BOTÁNICA-FAUNÍSTICA

En rojo = ida          En azul= vuelta
1.- Inicio ruta    2.-Noria y horno romano    3.-Hacienda San José    4.-Laguna    5.-Horno romano            6.-Pinaleta




Este miércoles pasado, hemos quedado unos amigos de Cádiz con el jerezano Amarillo. Quería enseñarle algunos rincones cercanos a Puerto Real. Su interés por las primeras orquídeas de la temporada fue otro motivo.

Este paseo lo podemos catalogar como arqueo-botánico-faunístico. Luego verán los motivos.
Euchloe belemi.

Lo inicié, junto a nuestro amigo Amarillo por la zona de El Almendral. A este lugar, la primavera ya ha llegado. Todo está verde. Los  viejos almendros ya se han despojado de sus flores y han cambiado de librea. Las retamas todo lo inundan con su olor; el calor, pegando con ganas. En resumen: un día perfecto para los que no tenemos vacaciones.
 La orquídea orchis collina   compartiendo espacio con salvia
Fusca
Nada más pisar campo, nos dispusimos a «cazar» todo lo que se pusiera ante nuestros objetivos. Cayeron las primeras orquídeas.
Y llegamos a las cercanías del complejo hidráulico donde, en la actualidad, trabajan los arqueólogos
 muros romanos
  . Aquí hay una noria (creo que del siglo XVIII) y restos de muros romanos. Allí conversamos con una joven y amable arqueóloga.
La noria
Pero nosotros seguíamos mirando de reojo  todo  lo que se movía (desde luego que Amarillo me gana). Me indicó un curioso ejemplar de insecto palo. Es este caso un cigarrón que yo no había visto nunca. Allí, ante la mirada de los operarios (seguro que se preguntaron que qué harían estos dos personajes), tiramos un montón de fotos siguiendo las evoluciones del animalito.

Acrida ungarica.
En este mismo lugar encontramos también una bonita araña que tomaba plácidamente el sol. Su tela aparecía repleta de gotas de agua, fruto de la humedad de la noche.

Argiope bruennichi.

En esta parte abunda el tomillo. No me privé de caminar entre estas plantas y de impregnarme con su aroma. Huele a campo-campo.
La vida fluye
  Unas silene vulgaris sobresalian con sus orondas y blancas flores.

 En pocos metros llegamos hasta el horno romano. Todo el terreno está lleno de restos de esa actividad tan antigua como es la alfarería.


 Aquí podemos observar la cercanía de la antigua noria
Puerto Real, al fondo.



Desde aquí, nos dirigimos hasta las ruinas de la Hacienda San José.
 Fué construida en el año 1904. Estuvo habitada hasta no hace muchos años. Al morir el último propietario, se abandonó.
Todavía muestra los signos de la importante actividad agrícola y ganadera que allí se generó.
 La desidia de las autoridades y la acción de los nuevos vándalos y alanos de la actualidad, han hecho el resto.






En este punto se incorporaron Ambro y Juan, con los que emprendimos camino hacia el cerro donde se encuentran los depósitos de agua.
Arriba y en el borde, el amigo Amarillo buscando algo para la cámara
Al fondo y a la izquierda, los otros tres expedicionarios bajan del cerro.

Allí, en una profunda oquedad producida por la extracción, durante mucho tiempo, de los materiales necesarios para los hornos, se ha formado una enorme laguna.

Nuestro siguiente objetivo eran los restos de un acueducto, también del siglo XVIII, que se encuentran siguiendo el camino de Torrebaja. Forma parte del  complejo hidráulico que abastecía de agua a esta zona de la bahía.
El acueducto
Hay varias torres de aireación para las conducciones de agua.

Finalmente visitamos otro horno romano.  Apareció en el llamado Puente de Melchor en las obras de la nueva autovía.  Se costruyó un puente para salvar el yacimiento.




Aquel lugar, en la actualidad, está totalmente abandonado (desgraciadamente). Unas chapas, que servían para proteger el lugar, están caídas.


 La basura empieza a cubrir el lugar. Los vándalos y alanos, me imagino, seguirán con su labor. Lo que ha estado allí durante un montón de años desaparecerá en poco tiempo. ¿Nos apostamos algo?
Parmacella valencienni.
Araña-cangrejo:Thomisus onustus.
Desde aquí volvimos al inicio de nuestro paseo. Quedaba  aún por visitar la Pinaleta de Delqui.
Aquí encontramos numerosas Ornithogalum ortophyllum subsp. baeticum (Boiss.) Zahar.




Después de recorrer este pequeño pinar, tan cercano a la población, dimos por terminada la jornada con una refrescante cervecita (sin). Nos despedimos con la intención de encontrarnos de nuevo,  la próxima semana, por uno de  esos rincones  que nuestra provincia guarda.





Como me quedé en Puerto Real, continué por mi cuenta  (después del almuerzo). Recorrí una zona, a espaldas del cementerio, que se inunda con las lluvias. Me llevé una agradable sorpresa con las numerosas aves acuáticas que había.
Esta es una garza real joven: Ardea cinerea

VIOLA ODORATA

La encontré en el lugar más inesperado: entre las ruinas de la Hacienda San José (Puerto Real, Cádiz).
 La planta florece a finales de invierno o comienzos de la primavera, entre marzo y mayo.
La violeta es una planta perenne o vivaz que carece de tallo aparente; las hojas arrancan de la cepa misma y se sostienen por largos rabillos. Son grandes y con una bonita forma acorazonada; las flores, de color violeta y perfumadas, también se disponen en largos pedúnculos.
 Es una planta que se caracteriza por un perfume intenso y una cierta gracia y elegancia. Por ser tan ornamental se suele cultivar en jardines, aunque la especie silvestre, que es menos llamativa, es la más perfumada y la preferida por la industria farmacéutica. 


Perfume de violetas . Para ello se quitan los pedúnculos a las flores frescas y se desecan rápidamente a la sombra; se vierte sobre una plancha de metal caliente un poco de sal fina de mesa que, al secarse, se mezcla con los pétalos florales. Todo esto se conserva en un frasco con tapón esmerilado. Así­ obtenemos el perfume de violeta, de múltiples utilidades.

martes, 22 de febrero de 2011

Diplotaxis erucoides

 El día de la marcha revindicativa en El  Portal y a orillas del Guadalete, abundaba este jaramago blanco.