viernes, 19 de febrero de 2010
LOS MASCONES
Entre Alcalá y Jimena, en pleno Parque Natural de los Alcornocales, en la finca de Buenas Noches viven Los Mascones, bueno, los que quedan de diez hermanos. Gonzalo ( 90 años), Antonio(82 años), Manuel (80 años) y Curro (79 años). Su madre les puso el mote. De pequeño eran muy peleones y se daban muchas mascás (puñetazos) de ahí viene lo de Mascones.Llevan una vida de lo más natural. Ven poco la tele ( en blanco y negro y con batería), guisan en la chimenea.
La finca donde viven no es suya. Están arrendados. Pero tienen un pequeño espacio en la cañada de Jota, donde otro hermano, Jorge, cultiva un pequeño huerto. De animales sólo le quedan las vacas. Antes tenían gallinas, cabras y cerdos. Vendían huevos, quesos y chacinas. La edad les ha ido limitando su actividad aunque se muestran ágiles por estos terrenos pedregosos. Un teléfono móvil los mantiene conectado en caso de necesidad.
No saben nada de política, no les gusta el pescado, no saben conducir y jamás han tenido un maestro que les enseñara a leer o escribir.
Información aparecida en el Diario de Cádiz 6/12/2009)
EL DOCTOR MILAGRO: PEDRO CAVADAS
Ha realizado trasplantes de manos, ha recompuesto penes y ahora ha llevado a cabo el primer trasplante facial en España. Con tan sólo 43 años, el cirujano valenciano Pedro Cavadas se atreve con las operaciones más complicadas del mundo, salvando a pacientes tachados de inoperables por otros médicos.
Desde 1994, el considerado por algunos «doctor milagro», se dedica a la reconstrucción microquirúrgica y, junto a su numeroso equipo, realiza aproximadamente 1.800 intervenciones anuales utilizando los tratamientos más novedosos.
La primera de las operaciones «mediáticas» de Cavadas fue en 2003, cuando logró reimplantar a un camionero su propio brazo amputado, tras mantenerlo nueve días unido a las arterias de una pierna del paciente.
Años después, en su afán por vencer convencionalismos, el doctor valenciano realizó un auto trasplante de mano en un paciente navarro de 63 años. Dado que el receptor tenía su mano derecha inutilizada por una hemiplejia, Cavadas realizó un intercambio de extremidades, esto es, amputó la mano sana, la reimplantó en el lado contrario, extrajo el pulgar y lo situó al lado del meñique de forma que la mano derecha simula la izquierda. Con ello, puso fin a los posibles problemas de rechazo.
(Trasplante doble de brazos).
Su interés por reconstruir cuerpos también le llevó a realizar el primer trasplante doble de brazos en España. Además de tratarse de una actuación pionera (el único antecedente se dio en Alemania seis meses antes), la intervención contaba con la peculiaridad de que la zona del corte se situaba a la altura de los húmeros, lo que implicaba la implantación de brazos que, además de antebrazos y manos, tuvieran codos.
En el 2007, Pedro Cavadas logró salvar las dos piernas de un hombre que había sufrido un grave accidente de tren. En una intervención singular, reimplantó los dos pies tras limpiar la zona y acortar el esqueleto de las piernas para poder ajustar de nuevo las extremidades, en lo que fue una de las primeras operaciones del mundo de este tipo.
Fue el pasado año cuando el doctor escribió una nueva página en su historial de intervenciones quirúrgicas a caballo entre la realidad y la ficción. No en vano, el cirujano consiguió reimplantar a un joven la pierna derecha tras mantenerla más de un mes adosada de forma provisional primero en la ingle y, posteriormente, en el tobillo izquierdo del propio paciente.
La «suciedad» de la herida, producto de un accidente laboral en el que el hombre sufrió la amputación de la pierna derecha, impedía practicar un reimplante directo de la extremidad, por lo que Cavadas decidió mantenerla viva enganchada al paciente hasta que el muñón estuviera preparado.
(Más de 700 reimplantes).
Entre otros logros del doctor destacan la extirpación a una niña venezolana de un tumor gigante y muy agresivo o la reconstrucción de nueve costillas y el diafragma a un hombre afectado por cáncer.
Pero no todas las operaciones del cirujano valenciano gozan de la misma difusión mediática. Desde 1996, la Fundación Pedro Cavadas acumula más de once mil intervenciones quirúrgicas, entre ellas 700 reimplantes, de los cuales el 96% fueron de miembros superiores y el 4% revascularizaciones.
INDULGENCIAS
http://www.tenesperanza.org
Este blog nos enseña la manera de acelerar el proceso de subida al cielo de las almas que están en el purgatorio.
Es muy interesante el menú situado a la izquierda. Sobre todo el apartado relacionado con los donativos. Lo bien detallado que está. No tienen ánimo de lucro, sólo lo hacen por darle un empujoncito a los que pugnan por salir de semejante lugar.
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EL SANTO PREPUCIO Y LOS ANILLOS DE SATURNO
Leido y copiado de: http://mizar.blogalia.com/
El Santo Prepucio y los anillos de Saturno
Según el rito judío a Jesús le extirparon el prepucio a los ocho días de su nacimiento. Este hecho anualmente se conmemora en la fiesta de la Circuncisión. El destino de dicho anillito de carne divina teologícamente encierra más de lo que pudiera parecer a primera vista. Es evidente que ese trocito de carne participaba como el resto del cuerpo del Señor de su carácter divino: era un trozo de Dios. Y dado que Dios es eterno, es imposible que un trozo de su cuerpo se consuma o se pudra. Si no existe se pudrió … y si existe ¿dónde está?. La cuestión que ha preocupado a los teólogos es si Jesús ascendió al cielo con prepucio o sin él, ¿o acaso ya estaba esperando en el cielo desde que lo cortaron? En ese caso debieron producirse dos ascensiones, la propiamente dicha y la del prepucio.
Aunque esto suene un chufla lo cierto es que en el siglo XVII, el erudito y teólogo católico griego León Alacio (1586-1669) escribió un ensayo titulado De Praeputio Domini nostri Jesu Christi Diatriba (Discusiones sobre el Prepucio de Nuestro Señor Jesucristo) donde especulaba que el santo Pellejo Ascendió al cielo en el mismo momento de la Ascensión de Jesús y se convirtió en los anillos de Saturno, vistos por primera vez al telescopio en aquella época.
En diversas iglesias repartidas por Europa y Asia se veneran las supuestas reliquias del Santo Prepucio, en San Giovanni in Laterano, en Roma, en Charroux (incluso donde contaba con una Hermandad del Santo Prepucio y era muy Venerado por las mujeres embarazadas), cerca de Poitiers, En Amberes (Donde se decía que el que se veneraba un trozo era de considerable portiunculam notandam del de San Juan de Letrán), en París, en Brujas, en Bolonia, en Besançon, en Nancy, en Metz, en Le Puy, en Conques, en Hildeshin, en Calcuta. Tampoco faltan en España, en Burgos tenemos uno. Sin embargo, todas falsas deben ser, si hacemos caso a la narración de la Beata Sor Inés Blannbekin (muerta en Viena en 1715) que sufría en extremo al cavilar sobre el destino de aquel precioso fragmento del órgano viril del Redentor y que dice así:
[Un día, al comulgar ...Comenzó a pensar en dónde estaría el prepucio. ¡Y estaba ahí! De repente sintió un pellejito, como una cáscara de huevo, de una dulzura completamente superlativa, y se lo tragó. Apenas lo había tragado, de nuevo sintió en su lengua el dulce pellejo y, una vez más se lo tragó. Y esto lo pudo hacer unas cien veces .... Y le fue revelado que el prepucio había resucitado con el Señor el día de la Resurrección. Fue tan grande el dulzor cuando Agnes tragó el pellejo, que sintió una dulce transformación en todos sus miembros. Karlheinz Deschner, Historia Sexual del Cristianismo, Pág 130.]
En otra famosa visión, De Santa Catalina de Siena, A la sazón, patrona de los Astrónomos, se vio casada con Cristo y podéis imaginar cuál era la alianza matrimonial. Su confesor declaró que veía y la santa sentía constantemente el prepucio de Cristo en su dedo. Certifica la veracidad del caso el hecho de que después de la muerte de la santa, cuando el dedo se veneraba como reliquia, diversos devotos percibieron el Santo Prepucio inserto en él, seguía siendo aunque invisible para el común de los observadores. Ya se sabe, con San Pablo, Que el “Espíritu sopla donde quiere”.
Información extraída de De El Fraude de la Sábana Santa y las Reliquias de Cristo de Juan Eslava Galán.
El Santo Prepucio y los anillos de Saturno
Según el rito judío a Jesús le extirparon el prepucio a los ocho días de su nacimiento. Este hecho anualmente se conmemora en la fiesta de la Circuncisión. El destino de dicho anillito de carne divina teologícamente encierra más de lo que pudiera parecer a primera vista. Es evidente que ese trocito de carne participaba como el resto del cuerpo del Señor de su carácter divino: era un trozo de Dios. Y dado que Dios es eterno, es imposible que un trozo de su cuerpo se consuma o se pudra. Si no existe se pudrió … y si existe ¿dónde está?. La cuestión que ha preocupado a los teólogos es si Jesús ascendió al cielo con prepucio o sin él, ¿o acaso ya estaba esperando en el cielo desde que lo cortaron? En ese caso debieron producirse dos ascensiones, la propiamente dicha y la del prepucio.
Aunque esto suene un chufla lo cierto es que en el siglo XVII, el erudito y teólogo católico griego León Alacio (1586-1669) escribió un ensayo titulado De Praeputio Domini nostri Jesu Christi Diatriba (Discusiones sobre el Prepucio de Nuestro Señor Jesucristo) donde especulaba que el santo Pellejo Ascendió al cielo en el mismo momento de la Ascensión de Jesús y se convirtió en los anillos de Saturno, vistos por primera vez al telescopio en aquella época.
[Un día, al comulgar ...Comenzó a pensar en dónde estaría el prepucio. ¡Y estaba ahí! De repente sintió un pellejito, como una cáscara de huevo, de una dulzura completamente superlativa, y se lo tragó. Apenas lo había tragado, de nuevo sintió en su lengua el dulce pellejo y, una vez más se lo tragó. Y esto lo pudo hacer unas cien veces .... Y le fue revelado que el prepucio había resucitado con el Señor el día de la Resurrección. Fue tan grande el dulzor cuando Agnes tragó el pellejo, que sintió una dulce transformación en todos sus miembros. Karlheinz Deschner, Historia Sexual del Cristianismo, Pág 130.]
En otra famosa visión, De Santa Catalina de Siena, A la sazón, patrona de los Astrónomos, se vio casada con Cristo y podéis imaginar cuál era la alianza matrimonial. Su confesor declaró que veía y la santa sentía constantemente el prepucio de Cristo en su dedo. Certifica la veracidad del caso el hecho de que después de la muerte de la santa, cuando el dedo se veneraba como reliquia, diversos devotos percibieron el Santo Prepucio inserto en él, seguía siendo aunque invisible para el común de los observadores. Ya se sabe, con San Pablo, Que el “Espíritu sopla donde quiere”.
Información extraída de De El Fraude de la Sábana Santa y las Reliquias de Cristo de Juan Eslava Galán.
EL BENAJUT
Benajut es un antiguo poblado de origen musulmán situado en las proximidades de Ubrique (Cádiz). En este artículo de la Voz de Cádiz nos deleitaremos con la vida cotidiana de estos dos personajes que viven aislados y lejos del mundanal ruido.
Hoy en día resulta complicado concebir la vida sin las comodidades propias de los tiempos que corren. Vivir unos minutos sin luz, gas, televisión, teléfono, agua corriente o calefacción puede llegar a ser un suplicio que evidencia, además, una gran dependencia.
Roque y Currillo a secas, porque en estos lares no se estilan ni los apellidos, viven en una finca apartados totalmente de la civilización y acompañados sólo por algunos perros y gatos fieles. Para acceder a El Benajut hay que andar un par de horas por la montaña, sin caminos o senderos marcados y por unas veredas que cuentan con una gran pendiente. Ellos sólo abandonan el poblado, de tarde en tarde, para acudir a alguna cita con el médico o arreglar algún papel.
Roque llegó a El Benajut hace 35 años y Currillo hace 39. Roque nació hace 66 años en la finca del Zarzalón, muy cercana a Ubrique, y Currillo en el Cortijo de la Parra, en Prado del Rey, «en medio de un corral de cabras», recuerda.
La casa en la que viven desde hace décadas es oscura incluso a plena luz de cualquier día soleado. Las paredes se encuentran teñidas del tizne que desprende la chimenea y el salón hace las veces de zona de estar y de pequeña cocina en la que sólo hay un camping gas, un cazo y un par de platos. Al fondo de la estancia se vislumbra una despensa abierta en la que están los víveres que va dando el campo, un poco de vino y la comida justa para pasar un par de días. Colgado del techo coronan la habitación unos cuajos, buches de chivo venidos de Extremadura que son el secreto del queso artesanal que ellos hacen y que es un deleite para sus amigos, quienes organizan excursiones para poder probarlo.
Tanto Roque como Currillo se levantan con la luz del día, no tienen ni siquiera despertador, a menos que «las cabras estén pariendo que entonces se madruga», asegura Roque. En ese momento comienzan a trabajar cuidando el poco ganado que tienen, su huerto y manteniendo la finca; esas labores se prolongan todo el día. Ambos valoran de su vida la libertad: «Aunque no paremos durante todo el día, no hay nadie que nos mande», dice satisfecho Roque. Además tienen un respeto tal por la vida que aseguran que ni siquiera matan un pollo para comérselo, a menos que tengan una ocasión especial en la que la visita de alguien les haga ofrecer lo mejor que tienen.
El agua que utilizan la toman de nacimientos cercanos y tratan de cuidar y mantener el medio en el que están viviendo. No obstante, Currillo asegura, ajeno a corrientes modernistas sobre el cambio climático, que aunque no sabe qué lo está originando, también da un diagnóstico pesimista: «Está claro que la cosa ha cambiado mucho y no sabemos hasta donde vamos a llegar, aunque me temo lo peor». Como prueba asegura que él observaba antes a una treintena de jabatos por la finca y ahora sólo quedan seis; de ocho a nueve colleras de corzos se han pasado a un par de ellas; no hay apenas zorzales y antes los había a cientos; e incluso este año «sólo se escucha berrear a tres ciervos y antes había muchos más».
Una de las únicas pegas que encuentran a vivir de esta forma es la falta de una asistencia médica próxima: «Nos encontramos dejados de la mano de Dios en cuanto a una posible emergencia sanitaria o de cualquier otro tipo», se lamenta Roque. No obstante, ambos se muestran convencidos de que si tuvieran que salir de este entorno en el que viven no podrían superarlo: «Nos moriríamos al día siguiente». Currillo describe sus sensaciones cuando sale a algún pueblo como Ubrique, Benaocaz o Villaluenga: «Me pongo malo con el trasiego de coches y el humo, ya que no puedo soportarlo». Este último asegura que sus salidas de la finca son en su mayoría por motivos médicos: «Me han tenido que operar del estómago y he estado malo de neumonía, pulmonía e incluso de los ojos».
Aunque Curro tiene familia por toda España él está totalmente decidido a no dejar nunca El Benajut. Cuando va a subir a Ubrique utiliza su burro para desplazarse por la montaña y después para al primer coche que pasa por la carretera para pedirle que lo lleve. No obstante sí que conoce otros lugares de la provincia: «Fui a ver el mar pero eso no es lo mío, yo prefiero mi montaña y mi campo».Ellos no son los propietarios de esta finca pero si los que la mantienen a cambio de cuatro duros, un techo y sacar algo de provecho a la misma. Parcelas de este tipo se han mantenido durante años gracias al aprovechamiento del corcho, el ganado o el carbón. Unas fuentes de ingresos que en algunos casos han desaparecido y en otros están a punto de hacerlo. Esto supone que cada vez son espacios menos rentables para sus propietarios, que tienden a abandonarlos.
El esfuerzo de Roque y Curro no es en balde porque permite acercarse a un lugar que cuenta con varios siglos de historia y que pervive sobre los restos de los antiguos poblados musulmanes y romanos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
VALDEINFIERNO
Este sendero forma parte del corredor Verde Dos Bahías, denominada Cordel San Roque-Medina. A la altura del Km 73 de la antigua CC-440 (hoy actual vía de servicio), empezamos nuestra andadura adentrándonos en la pista forestal que atraviesa la dehesa de Ahojíz, para seguir por la misma que nos llevará a una cancela que marca el inicio del monte público de Valdeinfierno.Continuaremos por esta pista forestal pasando por un alcornocal. acompañando a éste apreciaremos la gran variedad de sotobosques como: brezos, aulagas, jaras, cantahuesos, etc. También nos toparemos con algún que otro corzo, lagarto ocelado o buitres leonados etc.Este camino nos llevará hasta las orillas del arroyo de Valdeinfierno, junto a él se encuentra una casa abandonada. Una vez cruzada la angarilla situada a la derecha de la pista, nos espera un cómodo paseo por un bosque de quejigos en galerías y ojaranzos acompañados de un recital de agua y el crujir de la hojarasca al caminar.En el trayecto nos encontraremos con un alfanje(antigua Fábrica de Carbón). Siguiendo la senda siempre por el margen derecho, el sendero se vuelve más estrecho, la humedad es elevada y las suaves temperaturas a lo largo del año permiten el desarrollo de especies autóctonas y una variedad de helechos.Al final del bosque de quejigos cruzaremos al margen izquierdo del arroyo donde seguiremos por una vereda y tras atravesar otra cancela nos encontramos de nuevo con la vía pecuaria del principio, el carril rodeado de vegetación que nos devolverá al estacionamiento de la entrada. El sendero es de manera circular, que nos llevara de nuevo a la vía pecuaria del principio.
ELEMENTOS DE INTERÉS: Ecosistemas del P.N. Los Alcornocales, bosque en Galería, vegetación de Ribera, helechos, vías Pecuarias.(información obtenida en la web de Los Barrios)
Ruta realizada por Caminete de Luna 1/11/2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Hacia el Cañón de las Buitreras
Ya hacía tiempo que no hacía una salida al campo de las que estaba acostumbrado hace unos años. Me refiero a las largas y durillas. La edad y una que otra díscola hernia me habían retraido un poco. Pero mira por donde, este pasado domingo, me lié la manta a la cabeza y afronté el reto de participar en esta excursión organizada por la asociación senderista Caminete de Luna con sede en Jimena (mi pueblo).Salimos tempranito de Jimena en dirección a San Pablo de Buceite. El punto de reunión en la venta de Chinela, a la orilla del Guadiaro. ¡Qué buenos recuerdos! Allí, en el mes de agosto, ¡cuántas veces me he bañado siendo pequeño!. Aunque también viví momentos trágicos como cuando se ahogó un chavalillo que era sordomudo.
Hicimos trasbordo al coche de Currini que venía de Torreguadiaro. El cuerpo no lo llevaba yo muy católico. El día anterior había estado tapeando y ya se sabe. El coche enfiló la subida a Gaucín, que siempre me ha gustado por sus espectaculares vistas. Y empecé a acordarme y a sentir lo que Paco Gandía nos contaba de aquel día caluroso en la plaza de toros. Un sudor frío corría por mi frente y todo acabó al llegar a la Estación de Cortes. Largué lo que no hay en los escritos.
Dejamos los coches y la primera visita la hacemos a la obra de ingeniería para el trasvase del Guadiaro al Majaceite. Entre el hambre que me entró y el frío que hacía, las piernas empezaron a flojearme. Pensé en esos momentos que todo se fastidiaría. No obstante, hice de tripas corazón y tiré pa´lante. Atravesamos un pequeño puente e iniciamos la marcha propiamente dicha.
Los subibajas eran constantes. Juan Manuel, Currini , yo y, a veces, Raúl, formamos un pequeño grupo que se tomó la cosa con calma. Sacamos fotos, cogimos bellotas y sobre todo, mantuvimos una amena charla, especialmente los dos primeros, que son un libro abierto de anécdotas y vivencias. El paisaje muy bonito. Aunque desgraciadamente parece que por aquí hubo un incendio que acabó con enormes ejemplares de encina. Algunas se resisten a morir y son capaces de dar señales de vida en forma de rebeldes metidas.
El río corre encajonado formando hoces. Me llamaron la atención los espectaculares pliegues del terreno, señal de la actividad interna de la tierra que pisamos, en épocas lejanísimas en el tiempo.
Cuando peor lo estaba pasando, aparece Juani ofreciendo las exquisiteces de Benarrabá.¡Qué pedazo de chorizo y qué salchichón! Me repuse totalmente para todo el día. Se acabaron los problemas. El resto del trayecto fue coser y cantar.
Como íbamos a nuestro aire, nos despistamos y nos desviamos por un camino que nos condujo a las ruinas de un caserío habitado, en esta ocasión, por unos hermosísimos cochinos autóctonos que degustaban plácidamente las exquisitas bellotas que en abundancia regaban el suelo. Aquí Juan Manuel disfrutó con su cámara para dejar en su memoria estos momentos.
El final de los 10 kilómetros del recorrido acabó en cuesta abajo, sobre todo, a partir de una casa construida totalmente de piedra. ¡Qué pena que se pierdan estos vestigios de una no muy lejana época ! Aquí tuvo que trabajar duro la gente para salir adelante. Nos llamó la atención la cocina y el poyete donde dormiría el gañán, la chimenea, los pesebres... En una habitación, de techos hundidos, todavía descansaba una vieja y oxidada cama de hierro.
Dejamos las mochilas para afrontar una empinadísima cuesta abajo jalonada de retamas.Y, después de cabrear un poco por unas rocas, llegamos a la meta final, que era el Puente de los Alemanes. Sacamos fotos y admiramos el gigantesco cañón, obra inmensa, esculpida por la naturaleza a través de los siglos. ¡ Y quedaba la vuelta! Pero mereció la pena porque superamos este pequeño reto y por haber pasado un día en amigable compañía, alejados del mundanal ruido.
¡Hasta la próxima amig@s!
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